Hace unos cuatro años y medio, decidí crear un logo para www.siemprejuntos.net. Debía tener un significado muy fuerte, en el que sin quererlo incluí implicaciones personales. En un principio (no soy publicista) quería algo con gancho. Algo que llamara la atención, pero un buen día, delante del Photoshop, una tipografía me llamó la atención. Se trataba de la DF Calligraphic Ornaments. Hoy sé qué tipo de letra es porque llevo varias semanas buscándola, ya que ni me acordaba del nombre, y me ha costado horrores encontrarla.
El caso es que cuando la ví, en concreto el carácter “5”, que era una copa (entiendo que de la eucaristía) con dos ostias (entiendo también eso porque son dos círculos con dos cruces dentro), se me encendió la bombillita. Y de aquellas formas sagradas, hice otras, también sagradas para mí. Dos alianzas. Las dos alianzas que significaban el Compromiso. Y con ese nombre se quedó mi símbolo.
Compromiso con la que hoy es mi esposa. Compromiso conmigo mismo. Porque es mi forma de ser, de trabajar y de ver la vida. Con fidelidad hacia mis convicciones y mis ideas. Compromiso que llevo a flor de piel (porque lo tenemos tatuado los dos). Compromiso, en el sentido más amplio de la palabra.
Cinco años después, decidí cambiar ese logo.
Cinco años después, no sabía por qué cambiarlo.
Cinco años después, no encontraba inspiración ninguna.
Al final, me he metido “a pelo”, a ver qué salía, y ha salido esto.
Hablando con mi hermano, he hecho una tercera propuesta. Y mi hermano, cuando ha visto la última revisión, simplemente ha dicho “Claro, es que es lo suyo”. Así que, así se queda. Sin más.
Cuando algo funciona, ¿por qué cambiarlo?





