Enfermillos, se acerca el otoño, y con él (además del fin de vuestras vacaciones), las lluvias.
De hecho, esta mañana ha llovido, y está lloviendo en Valencia. Y hoy me ha sucedido algo mientras iba al trabajo que hacía más de dos años que no me ocurría. Y es que en la calle Botánico Cabanilles (detrás de los Viveros), los neumáticos de mi coche se han deslizado sobre el asfalto, patinando y haciéndome perder el control parcialmente. No ha pasado nada porque iba a la velocidad adecuada, y mi cerebro ha reaccionado de manera automática maniobrando correctamente para no perder del todo el control. Y te aseguro que me ha terminado de despertar.
Lo que me ha pasado se llama “aquaplanning”. En realidad esto es una palabra pseudo-anglosajona, puesto que el término correcto sería “hydroplaning”. Este fenómeno, mejor explicado, sucede cuando, al llover, el agua (en gran cantidad por acumulación, o en pequeña cantidad porque “levantan” el aceite y la grasa acumulados en el asfalto), se concentra en superfícies delgadas (charcos o placas) que, junto con la velocidad del vehículo, impiden que pase por el perfil de los neumáticos. El coche se desliza y se pierde el control de la dirección, siendo esta la principal causa de los accidentes en días de lluvia.
Pero aunque a todos nos han hablado de él, en los medios, o en la propia autoescuela, poca gente sabe cómo hacerle frente. Así que os lo voy a contar… tomad buena nota.
¿Cómo reaccionar ante el aquaplanning?
Lo que no debemos hacer: en primer lugar NUNCA hay que girar o bloquear el volante, y mucho menos si tenemos dirección asistida. Debemos sujetarlo con firmeza y no modificar la marcha. Y en segundo lugar, JAMÁS pisar el freno a fondo. Son nuestras reacciones naturales, espontáneas, pero son las que nos harán perder el control total del vehículo y tener un accidente.
Lo que sí podemos hacer: Continuar conduciendo en recto, como he dicho, manteniendo firme el volante, y levantar el pie del acelerador. Con esto deberíamos volver a tomar el control del vehículo. Si fuera necesario pisar el freno, debemos hacerlo muy suavemente en repetidas ocasiones (repito: muy suavemente), hasta que pase el fenómeno.
Próximamente, Doña Esposa se va a apuntar a la autoescuela, y hablando precisamente sobre la calidad de la enseñanza en las autoescuelas (que a todas luces sólo te enseñan a circular, y no a conducir… porque eso se aprende con el tiempo), le comentaba mi opinión de que sería necesario, del mismo modo en que se enseña educación vial, mecánica o primeros auxilios, enseñar también cómo reaccionar en este tipo de situaciones; y si es posible, incentivar y patrocinar de alguna manera cursos de perfeccionamiento y conducción extrema (no voy a decir gratuitos, pero sí asequibles) para que los conductores (tanto noveles como experimentados) puedan aprender practicando estas técnicas.
Yo aprendí a controlar un vehículo haciendo trompos un día de lluvia con un Fiat Punto con la dirección asistida “city” conectada en el Aeropuerto de Valencia. Sé de lo que os hablo. Saber controlar el coche te puede salvar la vida. A mí me la ha salvado en dos ocasiones.
Por ahora os dejo un enlace que he encontrado. Está en inglés, porque es de una escuela de tráfico online de Estados Unidos, donde hay muy buenos consejos sobre cómo actuar en situaciones de conducción peligrosas.
Recordad, ahora que llega el mal tiempo, las cadenas siempre en el coche, los chalecos a mano, los triángulos en el maletero y conducid con precaución.