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Archivos de Agosto, 2007

Hablar con tu jefa

Suele ser traumático, no me jodáis enfermillos. Normalmente, cuando tienes una conversación con tu jefe, sueles ir un poquito acongojadito... No es por nada. Es simplemente porque quien maneja el poder del pulgar puede tener una mala tarde y claro…

Pero en ocasiones, cuando da la casualidad de que tu jefa en el fondo, o no tan en el fondo, es casi como tú, cuando surge esa conversación y tienes la tremenda suerte de que la charla derive de lo profesional a lo personal, sucede algo que tienes que estar preparado para detectar e interiorizar.

Ese preciso momento se llama consejo. Y hoy mi jefa me ha dado muchos de esos. Y muy interesantes. He terminado la conversación llevándome la agradable sensación de que me ha hablado como amiga, y no como jefa. Sinceramente me ha sorprendido. Y me ha agradado. Es como si hubiera abierto un poquito de su corazón. Y yo, claro, he hecho lo mismo. No hay muchas ocasiones de mantener una conversación así con tu jefe. Ha sido muy grato.

Así que dejándome llevar por esa sensación tan agradable que tengo, quiero ofrecerte a tí que me lees un consejo filantrópico como los que recibido hoy:

Cuando alguien te ofrezca su consejo, tómalo.

No está de más poder tener una perspectiva diferente sobre las cosas. Puede ayudarte a comprender que todo depende del color del cristal con el que se mire.

Croquetas (según José Andrés)

CroquetaEsta es la receta de las clásicas y deliciosas croquetas según José Andrés en “Vamos a cocinar” de TVE. El hecho de que escriba este post es que, por unas o por otras, siempre acabamos perdiendo, donando cediendo nuestra copia de la receta… así que si la pongo en internet, podré acceder a ella desde la Blackberry…

 

Ingredientes:

½ litro de leche.
1 hueso de jamón.
120 gr. de mantequilla o aceite de oliva (1 taza pequeña)
80 gr. de harina.
1 cebolla picada.
200 gr. de pollo, y jamón al gusto.
Una pizca de sal.
2 huevos.
Pan rallado.

Preparación del roux

Poner a infusionar a fuego lento el hueso de jamón en la leche. Lo dejaremos así hasta que empiece a cocer. Cocer aparte el pollo y dejar enfriar un poco.

Poner en un recipiente (sartén grande) la mantequilla o el aceite. Si es mantequilla, dejar a fuego lento hasta que se derrita haciendo “burbujas”.

Cortar el jamón en cuadraditos pequeños. Cortar la cebolla muy finita, y sofreír en el aceite hasta que quede translúcida. Entonces, añadir el jamón y la harina. Cocinar la masa hasta que explote toda la harina y quede bien hecha.

Mientras tanto, limpiar el pollo ya cocido y cortarlo en trocitos pequeños. Para medio litro de leche, 200 gramos de pollo, y así en proporción.

Cuando la harina esté cocinada, y la leche cociendo, se mezcla, procurando quitar los grumos. Se añade el pollo y se amasa bien hasta que comience a separarse de la sartén. Rectificar de sal. Debe quedar una pasta más bien espesa.

Cuando esté listo, poner a enfriar cubriéndola con film transparente para que no haga costra. El film debe estar sobre la masa, tocándola, no cubriendo el recipiente donde la hayamos puesto a enfriar. Si es posible, hacer el día anterior.

Para hacer las croquetas:

Poner un poco de harina en la mesa y extender. Se pone toda la masa ya fría sobre la harina, y se hacen varios tacos. Se hace un “churro” de forma que quede la masa extendida con el mismo grosor con el que queremos las croquetas. Con un cuchillo al que hemos enharinado la punta previamente, cortaremos el “churro” consiguiendo las croquetas con un grosor uniforme y de la longitud que queramos. Cuando ya las tengamos cortadas, y antes de empanarlas, les damos la forma más redondita característica de las croquetas.

En un bol, batimos dos huevos. Con la ayuda de una cuchara y un tenedor para no empanarnos los dedos, cogemos las croquetas y las vamos pasando primero por el huevo batido, y luego por el pan, procurando que queden bien cubiertas de éste.

En una sartén profunda o una olla, ponemos aceite en cantidad, de forma que las croquetas vayan a quedar sumergidas. Lo calentamos hasta que comience a humear (unos 190 ºC.) , y en ese momento las vamos introduciendo. Cuando estén doraditas, a nuestro gusto, las sacamos y las colocamos sobre un plato con papel absorbente para evitar que queden aceitosas. Cuando el papel haya absorbido el aceite, se pueden colocar en otro plato o fuente para llevar a la mesa y servir calentitas.

Una vez fritas todas, se pueden comer bien con tenedor y cuchillo, bien sólo con tenedor, o bien con las manos viendo una buena peli tirados en el sofá… que es lo que más mola.

Regalo peces

Molly DálmataConcretamente los de la foto: Poecilia Latipinna Dalmata, es decir, Molly Dálmata. Si quieres saber su tamaño, bueno, pues tienen como tres o cuatro días… y vienen a ser más o menos del tamaño de la uña de tu dedo meñique de largo (suponiendo que no seas un guarro y lleves la uña cortadas como dios manda…) y los regalo porque… en fin… tener dos hembras en plena eclosión reproductiva, y dos machos sano sanotes puro machotesque aprenden de lo que ven en casa (jejejejeje…) es lo que tiene. La superpoblación en un acuario no es buena para nitratos y nitritos… y en poco más de un año, ya han parido unas siete veces.

Los peces los entregaría preferiblemente a alguien de Valencia o alrededores, y obviamente, sin coste alguno (salvo, claro está, el compromiso de quererlos y cuidarlos como si fueran sus propios hijos), en aproximadamente un mes, ya que antes son demasiado pequeños. Hay actualmente como unos treinta o cuarenta… algunos son más blanquitos, otros más manchados y hay algunos -cuyo padre es mi campeón indiscutible- que son total y absolutamente negros, sin pintas blancas.

Y si te interesan y ya los he regalado, no te preocupes, porque probablemente dentro de poco volveré a poner otro post como este…

Reflexiones en momentos de hastío veraniego (II)

Hay determinadas cosas que únicamente suceden en verano y por las cuales yo odio profundamente el estío. He aquí un triste ejemplo sacado de la vida real:

En verano probablemente se te estropearán tus planes para las vacaciones.

Es una verdad universal. Esto no sucede si las coges en otoño o en invierno. Por el contrario, el calor atrae las desgracias como las moscas son atraídas a un panal de rica miel.

Pongamos un hipotético ejemplo:

A tu hermano se le estropea su ordeñador y te da sus discos duros para que realices la sencilla operación de pincharlos y salvar lo que puedas…

Es un axioma universal de la condición humana tecnológica: al intentar ayudarle, tu ordenador se va a escarallar.

Y encima se darán las siguientes circunstancias agravantes, a saber:

  • Será un viernes por la tarde la última semana de agosto.
  • Tu tienda de informática estará cerrada porque son fiestas en tu pueblo, y el lunes encima será festivo.
  • Coincidirá con el proceso de creación de una importante página web para la cual necesitas impepinablemente tu equipo.
  • Existirá el aliciente adicional de que vas a tener que emplear el dinero que habías ahorrado para irte con la parienta unos días a visitar a su familia y a una amiga tuya que recientemente ha sido mamá a Cataluña

Conclusión: me cago en los ordenadores AMD, en las fiestas de mi pueblo, en las vacaciones de verano y en la madre que las parió. Dixit. Que viva el otoño y el invierno.

Enviado desde mi dispositivo inhalámbrico de bolsillo Blackberry.

Reflexiones en momentos de hastío veraniego

¡Cómo me identifico con Gema en estos momentos! Y me identificaría más si el proxy de nuestra Santa Casa me permitiera ver su página completa… pero en fin… (quién sabe, igual un día incluyen mi página en su lista negra… por malo maloso…)

El caso es que durante los últimos meses, mi círculo más íntimo (con ese con el que no sólo hablo catalán, sino chiquitistaní e incluso de tanto en tanto comparto ¿una? ¿dos? ¿tres? ¡¿muchas?! algunas cervezas y algún que otro bocadillo de tres palmos) han visto como mi nivel de hastío -tal y como lo define mi hermano- ha ido en aumento de forma progresiva e imparable. Y es que como dice Gema, uno se cansa de poner la otra mejilla, y lo del pacifismo activo y tal… no está hecho para mí, que tengo algo más que horchata en las venas.

Os presento a mi neuronaDesde aquí, desde mi blog, que me consta que es leído aproximadamente por un 0,000001% de la población mundial (0,000001% arriba, 0,000001% abajo), tengo tendencia a desahogarme escribiendo posts difusos, de nublada claridad, que al menos permiten que me desahogue. Y es que cuando uno es buena persona, es buena persona mal que le pese al Pepito Grillo de cada cual. Como me dijeron no hace mucho: “arrancá de macho, pará de burro…” Creo que es obvio que debería replantearme la vida. Tal vez jugar a ser un niño bueno es lo que te agota.

Quiero pensar que el do ut des que nuestros lacios amigos sentenciaron siglos ha no tiene mucho sentido en realidad, y que realmente el concepto de karma existe y, con sus reglas y peculiaridades, rige nuestros destinos.

Si esto es así, estoy bien jodido para mis futuras reencarnaciones. Quería ser un majestuoso gato… luego pensé que igual me convertiría un triste y lamentable perro… o tal vez una alucinógena rana… pero de lagartija mejicana bajo un cactus creo que no pasaré. En fin (suspirito). Lo más probable es que necesite vacaciones.