Debo declararme -y me declaro- fan incondicional de Nuria Roca. Doña Esposa ya lo ha asumido, porque probablemente podría decirse que viene a ser algo así como mi “amor platónico“. En ocasiones pienso que es bastante frustrante el conocer a gente de su familia y no conocerla a ella… pero tiempo al tiempo.
En este post no trato de justificar absolutamente el hecho de que me guste. Se trata más bien de un momento de procrastinación. Sinceramente, pienso que se trata de una de las mujeres más hermosas del mundo. Su voz melosa y sensual, su mirada sincera, su sonrisa cómplice y espontánea, hicieron de ella uno de los rostros más conocidos de la Comunidad Valenciana cuando empezó a trabajar en televisión allá por 1994.
Mi mujer- incluso me avisa cuando no estoy viendo la tele y sale ella. Y es que, no importa de qué vaya el programa en el que salga. De hecho si el programa durase 60 minutos, y ella sólo apareciese 5, esos escasos minutos serían lo único que valdría la pena ver. Fue una lástima dejar de escucharle en la radio por las mañanas…
Quizá lo que más me atrae de ella, además de lo obvio, es el hecho de que se trata de una persona normal y corriente, casada, mamá de dos niños, trabajadora… Se ha ganado a pulso estar donde está, nadie le ha regalado nada. Y eso también es admirable. Quienes le conocen afirman que es una persona super natural y encantadora, y que efectivamente, la imagen que tenemos de ella los que le adoramos, es completamente real.
Así que respondo a la pregunta de “¿por qué Nuria Roca?” -que probablemente me hará aquél que piense con la otra cabeza y sólo vea en sus mitos sexuales tetas y culos- con una simple y sincera afirmación: “Bueno, hay a quien le da por chupar candados…”
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