¿Por qué la Señera no se inclina ante nada ni ante nadie? Como todos sabréis, ayer fué 9 de octubre, día de la Comunidad Valenciana. En este día se celebra la entrada a Valencia del rey Jaime I el Conquistador, el día 9 de octubre de 1238, y su liberación del poder musulmán. Fue una conquista desprovista de violencia, ya que el asedio a la ciudad comenzó el 22 de abril de 1238 y terminó el 28 de septiembre del mismo año, siendo el hambre la clave fundamental para su conquista.
Jaime I dotó de leyes propias al Reino de Valencia, los llamados “Fueros“, para no anexionar los nuevos territorios ni a la Corona de Aragón ni al Principado de Cataluña. Aunque en un principio fue el Pendón de la Conquista, un emblema cuatribarrado de oro y flama, símbolo de los reinos de Aragón y Cataluña, el estandarte militar del Reino de Valencia; pronto cambiaría su aspecto gracias a Pedro el Ceremonioso, al adquirir el privilegio de utilizar la corona real sobre sus armas, en reconocimiento a la resistencia opuesta por Valencia durante la llamada Guerra de los Pedros, que le enfrentó con Pedro el Cruel de Castilla entre 1356 y 1365.
Siempre hemos visto que en la procesión cívica, la Señera baja verticalmente por el balcón del Ayuntamiento de Valencia. Pedro el Ceremonioso, el 3 de junio de 1365, instauró el llamado Centenar de la Pluma; un cuerpo de ballesteros cuya misión era portar y defender la Real Señera allá donde fuera, incluso en los combates. En su yelmo lucían una pluma que les distinguía. Ese mismo año, concedió a la Señera el título de “Real”, teniendo el privilegio de no inclinarse ante nada ni ante nadie, “sólo ante Dios“, como cualquier rey. A su salida por la puerta del Ayuntamiento, se lanzan 21 salvas de honor de cañonazos, exactamente igual que se haría en presencia de un rey.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.




