La belleza hecha motor.
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Hay muchas cosas que te pueden influir a la hora de desarrollar tu trabajo diario. Una de ellas podría ser el jefe echándote el aliento en la nuca, que afortunadamente no es el caso. Otra de ellas puede ser que en tu empresa se esté trabajando muy duro para preparar la salida al mercado de un producto que va a hacer mucho ruido… Otra, quizá, que podría influir es el hecho de que tengas a un equipo de diseñadores en un país donde hacen unas pizzas y una pasta que te mueres -ñam, ñam…- esperando a que les envíes el diseño que se debe grabar en ese motor… para comenzar la producción inmediatamente… ¡¡¡y petarlo todo!!!
¿Qué sucede si las juntamos todas? Que, efectivamente, la cosa se puede poner muy fea. Porque la máquina que grabará con láser ese diseño utiliza Autocad. Y ya se sabe, que Autocad y Photoshop no se llevan excesivamente bien que digamos… bueno, ni mucho ni poco… se llevan fatal. Y resulta que no hay tiempo. Y además le sumamos que sería imposible meterse a aprender una herramienta que desconoces en unas pocas horas.
Entonces un majísimo diseñador italiano, cuando le pasas así a lo bruto el documento “exportado” en .dwg, se arma de paciencia y te da unas cuantas pistas acerca de cómo podrías arreglarlo… Y es entonces, y sólo entonces, cuando te das cuenta de que tienes que bajarte cagando leches un programa que no sea el Autocad, que obviamente no podrás manejar, y que necesitas hacerlo para ayer.
Ahí entra en juego la maestría de la improvisación. Se busca en nuestro buscador casi universal “convert psd to dwg” y aparece la solución en el horizonte: Adobe Illustrator. Te bajas una versión de evaluación, te das cuenta de que la herramienta sigue los patrones de Photoshop, Freehand o Flash, y le empiezas a pegar fuego con una sonrisa en los labios…
Al final de una larga y casi agónica tarde de prueba y error -no olvidemos que nunca la había usado- consigues completar el objetivo en un 90%. Le mandas el correo a tu nuevo mejor amigo italiano y sabes que los dos o tres retoques que faltan los hará con una mano atada en la espalda. Aprendes a marchas forzadas a utilizar una herramienta nueva, y demuestras, otra vez, que no sólo se necesita un título para hacer un trabajo: también hay que echarle ganas, imaginación, picardía, astucia y por qué no, cojones.
No me arrepiento de haber dejado mi anterior trabajo. La cervecita de esta noche viendo House, no me la quita nadie. Cómo estoy disfrutando aquí.

Pues sí, enfermillos, desde hoy ya estoy en mi nueva residencia (laboral)… Silcar Import. Aquí es donde espero pasar los próximos y felices años de mi vida… diseñando, diseñando, diseñando… y realizando otros menesteres de los cuales os iré hablando en el futuro. Lo que podéis ver es un esbozo de la cabecera de nuestra nueva web, que se encuentra en fase pre-alfa. El grupo tiene otras dos webs, SIIM Racing y SIIM Engines, de las cuales también me encargaré para que cumplan los estándares de la web y creen un espacio en internet que sea referente en el mundo del radio control… ¿Apunto demasiado alto? ¡No! La batalla hay que ganarla antes de comenzar.
Por ahora debéis saber también que me he abierto también una cuenta en Twitter -que eso “mola” y está de moda. Así sabréis de primera mano “qué es lo que hago”… ya veremos si me canso del invento.
Saludos y feliz fin de semana…






