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Daños colaterales

Una vez has tomado la decisión, es harto complicado sopesar si van a existir o no daños colaterales. Más que nada si a priori los has calculado y no aparecían en ninguna parte de la ecuación, por complicada que fuera.

El problema llega al simplificarlo todo. Habitualmente, el camino más largo, el más elaborado, el más planificado y profiláctico suele ser el que más cantidad de variables y de escenarios plantea; y con el que tu margen de error suele ser menor, al haber tenido tiempo para calibrar tus fuerzas y minimizar los daños.

Con la simplificación, que no deja de ser una improvisación en la mayoría de ocasiones, la cosa se complica. Y no hay nada que te joda más que hacerle daño a alguien que quieres.

Hoy tengo que pedir perdón. Perdón por todo. Y por nada. Pero por todo. Por lo que he hecho, y por lo que haré.