14Jul

Mieditos y casitas

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Supongo que es normal tener miedito. Cuando das el primer paso, todo es desconocido para tí. En cualquier aspecto de la vida. Lo fue cuando decidimos casarnos, una tarde de vuelta de un viaje Road to Vigo™,  una calurosa jornada de verano… y al final lo conseguimos… cuanto más miedito puedo sentir si mi próximo paso podría ser el adquirir mi propia vivienda.

En los últimos meses, Doña Esposa y yo hemos estado especulando con esta posibilidad, que de golpe ha cobrado forma en un abrir y cerrar de ojos. Encuentras el inmueble que te gusta, o mejor dicho, se te planta delante de las narices un cartel detrás del que aparentemente hay un piso que puede satisfacer tus necesidades… y entonces aparece “el precio“. Esa cantidad mareante de ceros, que ahora en euros es menos de lo que era antes en pesetas, pero que sigue siendo bastante astronómica.

Empiezas a pensar en años… 30, 35, 40… hasta cuánto te podrán dar en el banco, en qué condiciones, cuánto tendrás que pagar cada mes… qué pasará si las cosas no van como esperabas… si podrás pasar o no con lo que quede… si te concederán la hipoteca en tu situación actual. Y de repente, parece como si te derrumbases, como si el miedito de sonrisita torcida y cara de desconfianza se convirtiera en puro miedo irracional de sudor frío, palpitaciones cardíacas y temblor acelerado, y piensas que todo esto no es para tí, que jamás podrás tener tu casa.

Pero es el momento en que crees que no puedes, justo en ese preciso instante, en el que te das cuenta de que ya lo estás haciendo. Tu cerebro se tranquiliza y se da cuenta de que llevas más de una hora buscando información en internet, empapándote de cómo funciona “esto” de comprar una casa, haciendo simulaciones de hipotecas, buscando los significados enrevesados de los conceptos que te van pidiendo antes de hacer clic en “simular”…

Y el miedo termina en el momento en que cierras los ojos y por fin visualizas cómo será el lugar donde compartirás tu vida, tu futuro… con tu familia. Tus padres pasaron por lo mismo, y tus abuelos… todos han sentido lo mismo que tú a la hora de tomer esa decisión… En ese momento, aparece una sonrisa, y te das cuenta de que ya ha llegado la hora de dar un paso más.

Se avecinan cambios en los próximos meses. Cambios que empiezan hoy, y que no tengo ninguna intención de detener.

1 comentario

Escrita el Lunes, 14 de Julio de 2008, a las 12:43 h. y archivada en Favoritas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de la RSS 2.0. Puedes hacer trackback desde tu web.



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