Hay determinadas cosas que únicamente suceden en verano y por las cuales yo odio profundamente el estío. He aquí un triste ejemplo sacado de la vida real:
En verano probablemente se te estropearán tus planes para las vacaciones.
Es una verdad universal. Esto no sucede si las coges en otoño o en invierno. Por el contrario, el calor atrae las desgracias como las moscas son atraídas a un panal de rica miel.
Pongamos un hipotético ejemplo:
A tu hermano se le estropea su ordeñador y te da sus discos duros para que realices la sencilla operación de pincharlos y salvar lo que puedas…
Es un axioma universal de la condición humana tecnológica: al intentar ayudarle, tu ordenador se va a escarallar.
Y encima se darán las siguientes circunstancias agravantes, a saber:
- Será un viernes por la tarde la última semana de agosto.
- Tu tienda de informática estará cerrada porque son fiestas en tu pueblo, y el lunes encima será festivo.
- Coincidirá con el proceso de creación de una importante página web para la cual necesitas impepinablemente tu equipo.
- Existirá el aliciente adicional de que vas a tener que emplear el dinero que habías ahorrado para irte con la parienta unos días a visitar a su familia y a una amiga tuya que recientemente ha sido mamá a Cataluña
Conclusión: me cago en los ordenadores AMD, en las fiestas de mi pueblo, en las vacaciones de verano y en la madre que las parió. Dixit. Que viva el otoño y el invierno.
Enviado desde mi dispositivo inhalámbrico de bolsillo Blackberry.






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