Hace un par de días paseábamos Doña Esposa y yo por el centro comercial de mi pueblo… y le dije viendo un escaparate comercial de los chicos de azul “Mira cariño, ése es el iPhone del que tanto hablan. No te preocupes que si te gusta y quieres tirar a la basura tu Nokia, yo te conseguiré uno“.
Se me quedó mirando, entre risueña, vacilona y ausente, y me dijo “¿El iQué? ¿Y yo para qué quiero eso?“
Moraleja del asunto: Y Dios creó a Ericsson. Y digievolucionó en Sony Ericsson. Y vió Dios que era bueno.
Hace un año y medio, todas las compañías de telefonía móvil en España iniciaron una guerra satánica para que utilizáramos y compráramos terminales con videollamada - “3G” que llamaban ellos. Se trataba de terminales con una cámara VGA integrada en el frontal del mismo y que nos permitiría ver y ser vistos al realizar una llamada telefónica no-convencional. La evolución, el futuro de la telefonía, poder ver a tu interlocutor para acortar las distancias, decían…
Pamplinas. Yo lo estuve usando durante las navidades con mi operador, porque me regalaban las videollamadas… pero ¿¿¿estarías dispuesto a pagar más de cien pesetas por minuto para verle la cara a la parienta mientras te reprocha por qué coño estás en el bar haciéndote unas variadas con los amigotes??? Va a ser que no.
Del mismo modo que va a ser que no podrás utilizar tu teléfono con voz sobre IP (la llamada VoIP) porque las compañías están convencidas de que el internet móvil hay que pagarlo a precio de oro. De hecho, si coges las tarifas de todos los operadores, todas tienen un pero que les impide publicitar que sean tarifas planas reales que te permitan utilizar servicios de internet correctamente y por tanto voz sobre IP.
Así que… aparte de pelearse a ver quién la tiene más grande y traerse el móvil de Apple a España, sacar a un pelanas chulopiscina diciendo que te regala las llamadas, o a un montón de hippies pasados de rosca con una pseudo parodia de la canción de La Abeja Maya, o discutir en foros europeos si hay que pagar por recibir llamadas… ¿en qué se diferencia el servicio que nos están dando nuestras operadoras desde hace año y medio hasta hoy? Básicamente, en nada.
Mi pregunta es: ¿portarías desde tu compañía de toda la vida a Timofónica para tener tu iPhone?
Esta pregunta era sólo para los que no han dudado. Si has tardado en contestar eres un gañán y no te lo mereces ni aunque lo regalen.
Con Timofónica, ni muerto. Te lo dice un ex-abusado ex-asalariado de la compañía monopólica. Vale la pena comprarlo en Asia y supervitaminarlo y mineralizarlo aquí para tenerlo en español, antes que pagar el precio de varios terminales de forma engañosa y encubierta. Y si quieres un móvil de verdad, pues cómprate un Sony Ericsson y apañaos.
La pregunta, la dejo en el aire. ¿Qué harías tú para tener tu iPhone? ¿Hasta dónde te bajarías los pantalones?
Este es mi primer día de vuelta “al mundo real”, todavía desde casa, y con los últimos coletazos -espero- de una bellísima bronconeumonía. Y quiero hablaros de cómo fomentan las compañías telefónicas las últimas tecnologías. Sí, sí, porque las cultivan que dan gusto, permitiendo a los usuarios contactar con ellas empleando todo su arsenal tecnológico -arsenal que les han comprado precisamente como clientes… Que si tresgé, que si modem usb chupiguay, que si móvil con pitos y flautas en vinagre…
Seguro que muchos os preguntaréis dónde están las videoconferencias… Sí, esas videollamadas que tanto prometían, con móviles que tenían siete cámaras para cubrir todos los ángulos y que salieras supermono en tu videollamada. Yo os lo voy a decir: no las usa nadie. ¿Y qué me decís del acceso a internet? Nadie en su sano juicio pagaría 50€ más IVA para conectarse con las limitaciones tan brutales que tiene el acceso a internet móvil…
Es por esto por lo que las operadoras, obviamente, se han visto obligadas de forma natural, a dar un paso atrás en su concepto de la tecnología y la relación con el cliente. El gran fiasco se debe, seguro, en gran parte en su erróneo enfoque de la realidad.
Tíos sesudos e ingenieros todos ellos se lo curran muchísimo para hacernos ver lo guays que son… pero les falta punch, les falta empuje, les falta resolución… PORQUE LO QUE NO PUEDE SER ES QUE PARA FACILITAR UN CÓDIGO DE LIBERACIÓN DE UN MÓVIL, TE EXIJAN LA FACTURA Y EL JUSTIFICANTE DE COMPRA DE TU MÓVIL… Y QUE ENCIMA TENGAS QUE ENVIÁRSELO POR FAX..
Es bastante deprimente que a estas alturas del siglo 21 estemos todavía utilizando tecnología de mediados del siglo 20 para realizar nuestras transacciones electrónicas… Dixit.