Imaginemos una situación. Un honrado ciudadano llega cada día después de trabajar a su casa. Toma cada día el mismo recorrido que ya conoce y que le parece cómodo. Pero al llegar a la puerta de su casa, un ladrón le roba su dinero. Esto pasa un día, y otro día, y otro día, y otro día… y asín sucesivamente, que diría Gomaespuma. De esta manera, cuando el honrado ciudadano entra en su casa, se encuentra con que no puede disfrutar del dinero que tanto sudor le ha costado ganar.
El honrado ciudadano denuncia, pero no hay nada que hacer. Las autoridades, lejos de protegerle, parecen justificar la actitud del ladrón, a quién le asignan una vida de sufrimientos y pesambres que le obligan a delinquir para vivir. Lo que la autoridad desconoce, o ignora, es que el ciudadano ha investigado al ladrón y resulta que vive opíparamente a costa de la gente a la que roba.
Nuestro honrado ciudadano tiene dos opciones. La primera es tomarse la justicia por su mano, y aleccionar al ladrón. Pero esto es poco recomendable, puesto que las mismas autoridades que no le protegen, le perseguirán y punirán cuando le cojan porque ha infringido la ley… al mismo tiempo que hacen la vista gorda ante la injusticia que éste está sufriendo. La segunda, es que visto que haga lo que haga va a salir perdiendo, el honrado ciudadano cambie de vecindario, para evitar ser robado día tras día con la pasividad de las autoridades que no hacen nada por evitarlo y protegerle.
Entendido el símil, paso a explicar cómo eludir el canon digital de forma sencilla y legal.












